20080902231451-dsc00468.jpg

Yo calificaría “del genero idiota” rodear de bolardos la Ermita, para que nadie pueda aparcar en sus proximidades y así realzar la belleza del monumento, y seguidamente clavar una señal de prohibido aparcar en uno de los contrafuertes del edificio.

 El mismo efecto de esa señal lo puede realizar una línea amarilla continua pintada en el suelo, con la diferencia que la línea no estropea la imagen.