
ENVIADO A CANDELARIO OPINA POR: GALIBIER
Vivir en el interior de un monumento, y Candelario lo es, tiene sus inconvenientes; sobre todo, cuando la configuración de la vida dentro de él está orientada para el disfrute del visitante-turista, olvidando a los que lo habitan de forma permanente y ,por consiguiente lo mantienen en pié.
Llegado mediados de Septiembre, una sombra parece ceñirse a Candelario, las calles se vacían más aún, los hosteleros se van de vacaciones! todos a la vez!, el pueblo parece detenerse. Cualquiera diría que "cierra por fin de temporada". Y yo me pregunto, Qué hay que hacer para cambiar esto?.











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