
6 de diciembre de 2008
El día en que conmemoramos los treinta años de la declaración de la constitución española, con las concesiones que hubo que hacer por parte de todos para que ese proyecto saliera adelante y con él toda España que veníamos de un oscuro pasado y no queríamos volver a él, en un pequeño pueblo de la provincia de Salamanca, llamado Candelario, los carteles que pone la oposición al ayuntamiento establecido, gobernado por un partido llamado Agrupación Independiente de Candelario y el Partido Popular, son arrancados sistemáticamente por no se sabe quién ante la indiferencia de los gobernantes, a los cuales se supone que benefician quienes estos actos comenten, ya que lo que pone en esos carteles no les gusta.
Si yo ahora dijera que esto que he escrito era una broma, todos respiraríamos aliviados, pero desgraciadamente esto es cierto y ocurre demasiado a menudo para que sea una chiquillada.
¿Es que nadie va a poner freno a estos actos? ¿A qué tienen tanto miedo los gobernantes de Candelario que no hacen nada por evitarlo? Porque es de suponer que quienes lo hacen son favorables a ellos. ¿Es que nadie va a dar la consigna entre sus amigos de que dejen de quitar a los demás su legítimo derecho a la expresión aunque esa expresión les incomode? ¿Es que los gobernantes de este pueblo no se dan cuenta de que están introduciendo en Candelario un ambiente que no es sano ni democrático?
Germán Martín, alcalde de Candelario, tome las riendas de esta situación que se le está escapando de las manos y el único responsable como máximo dirigente del ayuntamiento, es usted.











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