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El pasado 26 de abril, tras una alerta vecinal, publicábamos un artículo titulado “Los restos de un ataúd se pasean por el cementerio de Candelario”. Desde ese momento nuestro blog recibía tres llamadas de diferentes vecinos exponiendo nuevas quejas sobre el estado del Camposanto corito.

Una de estas llamadas nos trasladaba que: “La dejadez que sufre el cementerio está propiciando que la maleza crezca de forma descontrolada, llegando a cubrir algunas tumbas”, y otro vecino nos alertaba de la presencia de serpientes en zona, comentándonos que el mismo fue agredido por una de ellas, aunque por suerte no sufrió daños físicos.

Sin duda esta situación es totalmente irrespetuosa tanto para los fallecidos que allí descansan, como para los visitantes que van a ver a sus difuntos. En muchos casos visitantes menores de edad que no comprenden el porqué de este abandono, y que desemboca en miedo a asistir al cementerio.

En este caso, y esto debe quedar muy claro, es responsabilidad de la iglesia católica el cementerio corito, y son ellos los encargados de gestionar su mantenimiento. Cosa que hace mucho tiempo que descuidaron y que en más de una ocasión esta recayendo sobre las arcas municipales, un error que ahora parece una obligación.