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En plena temporada de esquí, La Covatilla a duras penas logra abrir poco más de ocho kilómetros esquiables, que además reúnen unas condiciones que no son las óptimas para disfrutar de este deporte.

Miguel Rodero

Esto no es una crítica a la estación, sino un nuevo dato de que las temporadas de esquí son impredecibles y cada año es más difícil de acotar las fechas idóneas para practicar este deporte elitista.  

Así, vuelvo a insistir en la gravedad de estar torciendo la economía de la comarca hacia un punto tan frágil, ya que lo ideal sería que la estación se convertirá en el complemento a una economía sostenible basada en el medio ambiente, con una industria asentada en la cultura y tradiciones de esta tierra.

Pero además conviene reflexionar sobre algunos aspectos, ¿Por qué hay una mano negra que impide el nombramiento de Parque Natural, si de sobra es conocido que la estación no puede ampliarse por el término municipal de Candelario? ¿Qué intereses especulativos hay en esta paralización? ¿Quién esta engañando a la población?

La trama continúa su curso, y yo lejos de las palabras que realizaba Javier Andaluz, responsable de Ecologistas en Acción, ayer para Tribuna de Salamanca, argumentando que la posición coincidente de todos los grupos políticos bejaranos de disentir de las palabras de Francisco Montero del pasado día 30 es un giro radical hacia la sostenibilidad, soy bastante más malpensado, y considero que tanto amenazas realizadas por miembros de Gecobesa, como las contestaciones de las fuerzas políticas, son parte de un plan de entretenimiento para desgastar la opinión publica, posicionando las fichas demasiado lejos de la casilla de salida.

Demasiado opaca mi reflexión, aunque voy a destapar un poco la documentación que manejo. Se esta debatiendo la concesión por 50 años de los terrenos de la estación de esquí a la empresa Gecobesa, mientras que ya nadie habla de las irregularidades medioambientales que allí se fraguaron y que se siguen consintiendo (Captación de aguas subterráneas, derivación de cauces de arroyos y regatos, obras dentro de los cauces y su zona de policía, vertido de aguas fecales…). Sin embargo todas estas actuaciones han contado con la connivencia de la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León, del Ayuntamiento de Béjar y de todas las administraciones y fuerzas del orden que estaban al corriente.

Tenemos unas administraciones a las que les interesa la pésima gestión que realiza Gecobesa, y por lo tanto le va a permitir todos los lujos que estos designen. Gecobesa pedirá diez y las administraciones les darán cinco, pero no olvidemos que partieron con cero.

Somos victimas de una confabulación, y nos están contando una y otra vez el cuento de la lechera hasta que se rompa el cántaro, y para cuando este se rompa, habrá quien estará lejos con su dinero y las deudas se quedaran para los pobrecitos que estemos aquí.

Si en política cada uno apechugara con sus responsabilidades, en la zona teníamos que inaugurar una cárcel.

Ojala me equivoque y las premoniciones de Javier Andaluz sean ciertas, pero hay que ser realista, de ilusiones no se vive.