
La sesión extraordinaria realizada en la tarde de ayer en el salón de plenos del Ayto. de Candelario va a dar mucho que hablar.
Miguel Rodero
Una sesión que, desde el Equipo de Gobierno compuesto por PP y GIC se planteaba como mera rutina, se convirtió en el lugar de reivindicación del derecho constitucional a poder difundir por medio de vídeo los plenos de la localidad.
Como bien saben, el Ayuntamiento de Candelario, siendo Germán Martín Alcalde de la localidad, prohibió cualquier tipo de grabación o realización de fotografías durante las sesiones plenarias. Esta prohibición estaba destinada a que desde el blog Candelario Opina no pudieran hacerse eco de lo que sucedía durante las madrugadoras sesiones que comenzaban a las 9 de la mañana.
Ayer la sucesora en la Alcaldía de Candelario, Ana María Carrón, al ver que me encontraba en el salón de plenos, revalidaba la decisión adoptada por su antecesor de censurar de forma previa la labor informativa.
Dicha decisión no fue acatada por mi persona en primera instancia, ya que los derechos constitucionales me avalan para poder difundir mediante cualquier medio lo que suceda en las sesiones plenarias, ya que tienen un carecer público, y no se puede tolerar ningún tipo de censura previa que vulnere mis derechos a la libertar de difusión e información. Sin embargo, la actual Alcaldesa se crispo ante mi decisión de omitir en primera instancia su advertencia, y tras acusarme de una actitud chulesca y desafiante, me rogó que desistiera y abandonara el salón de plenos, a lo que fue contestada que “voy a dejar de grabar, pero si quiere que abandone el pleno tendrá que llamar a la Guardia Civil”.
La alcaldesa, claramente desubicada no supo como reaccionar ante estas palabras, y con nerviosismo en su gesto y ante las peticiones de explicaciones de lo sucedido por parte del Grupo Municipal Socialista, grupo que se mostró durante el altercado a favor de permitirse las grabaciones y de finalizar con cualquier censura durante los plenos, ordeno silencio y finalizó el embrollo callando a la oposición con contundente “se acabó el asunto”.
Pero lejos de acabarse el asunto, pueden estar muy seguros que esto es tan solo el principio de una lucha de derechos constitucionales, que al igual que les impidió que tuviera que abandonar el pleno ante su orden, va a poner a cada uno en su sitio, y los plenos van a poder difundirse tal y como garantiza las leyes actuales.
El pleno dio para mucho más, pero lo iremos desgranando poco a poco y sin ningún tipo de censura.











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